Manojos

Manojos somos Teresa y Juan, una pareja “madurita” que nos hemos incorporado un poco tarde al apasionante mundo de la agroecología.

Aunque somos urbanitas irredentos, la familia de Teresa siempre estuvo ligada a la agricultura, y por eso, cuando emigraron a Madrid terminaron comprando una pequeña parcela en el curso medio del río Guadarrama (término municipal de Villaviciosa de Odón) que les permitiera mantener los lazos con la tierra, de la que no podían desprenderse. Y esta finca nos permitió a nosotras relacionarnos regularmente con la agricultura, y con el tiempo pasó a ser propiedad nuestra. En esta finca es en la que desarrollamos ahora nuestra actividad productiva.

La puesta en producción seria de la finca tuvo lugar hace unos 6 años, como fruto de una huida hacia delante de Teresa frente a la degradación de las condiciones laborales neoliberales imperantes, facilitada por la seguridad que da el disponer dentro de la pareja de un sueldo fijo de la administración.

Nosotras siempre pensamos que este mundo había que cambiarlo, aunque sea un poquito, y nos pusimos a ello con insistencia, aunque a veces de una forma difusa y en general sin éxito. Pero con el 15M y las diversas mareas que recorrieron nuestro país hace unos años nos devolvieron la esperanza en que el cambio es posible, y en esa vorágine de luchas, asambleas y reivindicaciones descubrimos por casualidad el Mercado Agroecológico de Malasaña, donde aprendimos poco a poco lo que es la agroecología, conocimos un grupo de personas que nos introdujeron en el mundo de los Sistemas Participativos de Garantía (SPG) y de las Certificaciones Sociales Participativas (CSP), y nos volcamos en ello porque nos dimos cuenta de que nuestro pequeño granito de arena podía ser útil esta vez, porque hay muchas formas de luchar contra un mismo enemigo, pero la agroecología permite atacar al mismo tiempo la base de la actual sociedad capitalista (consumo responsable frente a consumismo), el origen del neoliberalismo imperante (igualdad frente a libertad) y el individualismo egoísta (trabajo en grupo frente a competitividad).

Mientras tanto, nuestra finca se fue transformando poco a poco, se fue haciendo más ecológica, pasamos del casi monocultivo de flor cortada ornamental a diversificar la producción introduciendo verduras de temporada, flores comestibles, azafrán, y hasta gallinas para poder surtir de huevos a los sedientos consumidores del mercado de Malasaña.

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